domingo, 4 de septiembre de 2011

Explicar cómo se siente


Mi cuerpo, descontroladamente, tiembla; pero no tengo frío.
Mis ojos se volvieron pequeños de pronto; pero no tengo sueño.
Mi corazón late a 1000xHora; pero no estoy enamorada.
Siento mariposas...pero sus alas son filosas...quisiera que ya no siguieran revoloteándose dentro de mi. Las emociones afloran, sin embargo todo me es indiferente. Los umbrales de dolor son cada vez más lejanos. Sonreir no cuesta nada, pero mis movimientos son toscos, bruscos, fríos. Se respira tenso, se camina lento, se habla despacio, grave, pero se mira inquieto por más que mis párpados demuestren cordura. Se escribe distante, irreverente, sincrónico. Se percibe normalidad..aparente.


El puñetazo volcánico en el estómago presiona, firme y constante; anuncia su explosión. El mal sabor de boca no se va con nada...indica que ya es hora...una nueva erupción se asoma, y ni el abrazo más acogedor podría contenerlo. Es tanta la tristeza que ni el mar de llanto que exige ser liberado de su claustro forzoso podría alivianar su peso. Nadie lo nota hasta que muestra su efecto sobredimensionado...pero esta vez las consecuencias no son más físicas...esta vez su radicalidad se plasmará en el alma.


Esta mañana pensaba, con mucho dolor, que Jesús puso su otra mejilla cuando fue humillado. Y es de cristianos pensar "qué habría hecho Jesús en mi lugar". Creo que es la única alternativa: poner la otra mejilla, una vez más...pero ante tan inminente estallido, de alguna forma tenía que sacarlo...pero francamente es imposible explicar cómo se siente.

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