Ha llegado el momento en que el reloj de arena se dio vuelta y no pretende esperar a nadie más.
Por mucho tiempo estuve guardándome todas estas cosas y no quise ni siquiera manifestarlas en este espacio, pues no estaban en su punto. Pero el momento llegó, y debo decir lo que pretendo.
Llevo ya mucho tiempo invirtiendo e invirtiendo mucho tiempo, y ganas! en cosas que finalmente no han sabido recompensarme.
Quizás esta es la instancia en que yo me quejo y nadie responde a mis quejas, es por eso que lo escribo aquí y no en otro lugar.
Necesito a una persona que sea capaz de soñar conmigo, que me lleve a otro planeta tan solo con proponérselo, que me mire a los ojos y me diga cosas que con palabras no se puede, que me abrace y yo sienta que no existe nadie más en el universo.
Necesito personas que respondan a lo que entrego, que manifiesten con sonrisas o muecas de ellas lo que significo para ellas, que estén ahí cuando yo lo necesito sin pedirlo, que valoren abiertamente lo que se hace por ellas.
Necesito gente que no tenga que revisar su agenda para hacerse un espacio para mi, ni que tenga que estarles mendigando minutos de su preciosos tiempo, y una poca de su magnifica paciencia para tratar de entender qué diantres quiseron decirme.
Tengo una persona que a ratos me parece un poco mucho egoista con su espacio, tiempo y hasta cariño.
Tengo personas que cuentan conmigo a veces por conveniencia y otras por cariño y porque se acordaron de aquel apoyo que está siempre ahí, tan firme que han olvidado su presencia.
Tengo gente que no tiene tiempo para mí.
Quiero tener, porque lo necesito, el valor para hacerme respetar.
domingo, 4 de octubre de 2009
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