jueves, 18 de agosto de 2011

Y cuando llegue la noche

Cuando llegue la noche ya no seré más luna, no seré más sombra. No seré más ansias, no seré más locura. No seré llovizna, no seré impaciencia. No seré más que un niño que ha perdido a su madre.
Cuando llegue la noche ya no seré lo que quise, no seré lo que sueñas. No seré más luna, no seré más sombra. No seré los gritos que desesperados llamaban tu nombre. No seré más el aliento que respiraba cuando te besaba.
Cuando llegue la noche no seré más tus ojos, no seré ya tu sonrisa. No seré más luna, no seré más sombra. No seré más tus manos, no seré tu caricia. No seré tu reflejo, ni nada que venga de ti.
Cuando llegue la noche ya no seré lo que solías ver, porque este espejo ha perdido su soporte; se le rompieron las patas de león que sustentaban tu imagen frente a ti. Se le fue la locura, las ansias, la llovizna. Solo queda ahora esas ganas de no sentir. De no haber encontrado la llave de la que tanto escapé. Que descubrió hasta el delirio de no saber de certezas, de respirar la incertidumbre de hasta tu mirada. Esa incógnita infinita que fue mi peor pesadilla. Solo pensaba en escapar incluso antes de abrir la caja de Pandora. Pero ya qué hacer. Si no seré ni luna ni sombra, porque eres tú mismo quien lo prohíbe.
Cuando llegue la noche ahora estaré en mi misma, encontrándome con lo que solía ser...incluso antes de conocerte. Incluso antes de la noche.

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